Principios biblicos


 

El Principio Cristologico.

 

FIL. 2:1-18 ROM. 10:1-10

 

Todo edificio requiere para su estabilidad, características de cimentación muy especiales y que varían dependiendo del tipo de suelo donde se esté construyendo. (referir el folleto de Apasco para construir su propia casa). Las zonas geográficas llamadas "SISMICAS" una particularidad todavía mas diferente. D.F., Japón, California, etc.

 

De la calidad de cimentación respecto de el lugar donde se construya, dependerá que aquel edificio se mantenga firme. Es así como Jesús enseño acerca de la fe.

 

En esta época, fines del siglo XX, en el cual han brotado especialmente en la 2a. mitad, tantos grupos pseudo-religiosos pretendiendo llamarse MAS CRISTIANOS que los demás, es urgente que como Iglesia Bautista y nosotros en particular, sepamos en que está basada nuestra fe.

 

Es por eso que tenemos en el I.B.C. Doctrinas Bautistas, Identidad Denominacional y Comparación de Sectas. Es por ello también que iniciaremos hoy una serie de 7 sermones sobre los 7 principios bíblicos que como Bautistas sustentamos y sobre las cuales giran nuestras practicas y doctrinas.

 

El primero de ellos es, sin duda, el mas importante porque es en torno a él que giran los otros 6.

El principio Cristologico, El Señorío de Cristo. Este no es un principio que hayan inventado los Bautistas de 1600, es un principio retomado del N. T. para enarbolarlo como estandarte identificativo de una fe cristiana que anhelaba parecerse a aquellos que tuvieron el privilegio de ser los primeros en extender el mensaje de redención en Cristo Jesús y que el egoísmo, la soberbia, el orgullo y todo fruto de carnalidad tergiverso con el paso de los años.

 

El reto para cada cristiano bautista es ahora y aquí, que este principio siga siendo una realidad en su vida y en la de aquellos que por su testimonio acepten a J.C. como su Salvador.

 

I.- Que J. C. sea Señor de mi vida, reclama que yo le confiese ante el mundo con mi boca. Esto es yo debo decir que J. C. es El Señor y es Mi Señor.

 

Así lo predicó Pablo una y otra vez, así quiso Dios dejarlo perpetuado en su Palabra para que las generaciones posteriores lo hicieran suyo y lo compartieran frente a un mundo incrédulo y esclavo de otro señor, Satanás.

 

Cuando Pablo reprende al carcelero en Filipos "cree en el Señor J.C. y serás ...", iba implícito que aquel carcelero redimido había de hacer lo mismo que el endemoniado gadareno, contar a los suyos cuan grandes cosas había Dios hecho con él.

 

Cuando aquellos dispersos en Antioquía compartieron el evangelio con los gentiles, la Iglesia de J.C. inició su crecimiento "hasta lo último de la tierra" porque estaba contestándose con palabras y hechos que Jesús, el Cristo era El Señor.

 

II.- Confesar a J.C. como Señor, aunque sea toda una experiencia maravillosa en la vida del creyente, nunca deberá tener la más mínima sombra de vanidad o satisfacción personal. (aparente herejía)

En el ambiente deportivo amateur, es decir NO profesional (no se recibe paga por ello) es común encontrar jugadores que cuando hablan de su equipo, lo hacen sintiendo una gran satisfacción de pertenecer a él. A nivel universitario se puede llegar hasta el fanatismo y causarse verdaderas desgracias por ello. (Club Corsarios en Mty.)

 

Esto no es lo que Dios desea que se de en el corazón de quien admite el Señorío de Cristo en su vida. Confesar a Jesús como Mi Señor, debe tener el único propósito de dar la gloria al Padre, El es quien propició esta maravilla para mi vida. Entonces como Juan llamado El Bautista, debemos decir "... es necesario que yo mengue y que El crezca."

 

Debemos sentirnos agradecidos de haber sido alcanzados por la gracia redentora de Dios en J. C. y al confesarlo como Señor, proclamar al mundo que solo Dios el Padre pudo hacer eso por mi, y así, darle la gloria al Señor. El es el que lleva al equipo al triunfo y la victoria, El es el manager, toda la gloria es de El, yo solo soy un jugador en su equipo que ha sido capacitado por El, entrenado por El, dirigido por El. La victoria es suya.

 

Este es un principio que debo hacer vigente cada día como el primer día.

 

AMEN

 



 

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