LA CONVENCION NACIONAL BAUTISTA DE MEXICO

LO QUE ES Y LO QUE NO ES LA CONVENCION

 Entre nosotros los bautistas cada iglesia local es completa en sí misma. Es un cuerpo independiente que se gobierna a sí mismo, arregla sus propios asuntos y no tiene que dar cuenta de sus actos y decisiones a ningún otro cuerpo eclesiástico. Cada iglesia es capaz de ejercer su gobierno y disciplina; por lo tanto, la Convención Nacional Bautista de México no nació por la necesidad de un organismo que fuera superior a las iglesias locales.

 Independencia y autonomía no significan aislamiento. Una iglesia puede emprender (y de hecho lo hace) por sí misma la obra misionera, pero esta obra adquiere más vigor y más impulso si se lleva a cabo mediante la mutua cooperación de varias iglesias sin que se afecte la soberanía, la autonomía y la independencia de cada iglesia.

 En consecuencia, la Convención no es un organismo jerárquico que se inmiscuya o intervenga en los asuntos internos de cada iglesia. Su objetivo no es gobernar ni dar órdenes a las iglesias locales. La Convención es un cuerpo que se compone de mensajeros de iglesias y de otras instituciones bautistas, que se reúne anualmente con el objeto de formar planes para promover el bienestar de las iglesias e instituciones que representa y para buscar la mejor manera de que estas cooperen para la obra bautista en México y en el extranjero.

 Se rige por una constitución que define su objeto, señala sus deberes y prescribe la forma más apropiada en que puedan cooperar las iglesias e instituciones que la integran.

 La Convención es un cuerpo puramente voluntario; ninguna iglesia está obligada a unirse a ella y cualquier iglesia puede separarse de la Convención, si lo juzga conveniente para su bienestar y desarrollo. Los acuerdos oficiales y los planes de trabajo de la Convención nunca tienen el carácter de órdenes para las iglesias, pero si alguna iglesia solicita ayuda para resolver algún asunto interno, la Convención se lo da pero en forma de consejo o de orientación, más nunca le ordena lo que debe hacer.

 LOS INICIADORES

 En 1900 la obra bautista había progresado mucho y se necesitaba un organismo que coordinara los esfuerzos y los recursos de las iglesias locales, pero sin detrimento de su autonomía. La idea de organizar una Convención Nacional surgió en la mente de los Sres. Juan S. Cheavens, Alejandro Treviño Osuna y James Garvin Chastaín, quienes en 1901 y en pláticas privadas tomaron el acuerdo de sugerir la idea a las iglesias, asociaciones y otras instituciones bautistas del país.

 El Sr. Chastaín fue el primero que lanzó la idea en un artículo publicado el 7 de agosto de 1902 en el periódico LA LUZ y que en su parte medular dice: "Para nosotros como bautistas hay muchos intereses que nos tocan a todos y a cada uno igualmente. La obra es grande y difícil y necesitamos el consejo y la ayuda el uno del otro. Para lograr nuestro fin, es preciso que conferenciemos tocante a la obra. Así unidos en un mismo espíritu y con el mismo propósito, podremos tomar en consideración todo el campo y adoptar medidas más adecuadas para extender el evangelio. Podremos dar nuestro impulso y nueva vida a nuestros periódicos "LA LUZ" y "EL EXPOSITOR BIBLICO", tratar también del sostenimiento propio, las escuelas dominicales, la educación general y ministerial y otros varios asuntos que tienen conexión vital con la obra misionera. Este fin importantísimo se puede efectuar por medio de una Convención Nacional Bautista. Si esta sería anual, bienal o trienal se podrá resolver en la primer Convención. Ahora ¿Qué dicen mis queridos hermanos acerca de la organización de la Convención?."

 En el mismo número de "LA LUZ" aparece una nota del Sr. Sloan que dice "Una Convención Nacional... sería de gran provecho para nuestro pueblo y una ayuda eficaz en el trabajo" y lanza al mismo tiempo la invitación para que la primera Convención se reúna en la Primera Iglesia Bautista en México, D.F.

 El 15 de agosto de 1902, la Unión Bautista Fronteriza, que era una Alianza Ministerial se adhiere a la idea según se desprende de una nota publicada por su cronista en "LA LUZ" del 2 de octubre de 1902. Posteriormente, la Asociación Bautista de Coahuila, reunida en Saltillo los días del 4 al 6 de septiembre de 1902 toma el acuerdo de organizar formalmente la Convención Nacional Bautista de México. El 14 de marzo de 1903, la Unión Bautista Fronteriza, reunida en Sabinas Hidalgo, N.L., toma el mismo acuerdo. Inmediatamente se hacen circular las invitaciones para que las iglesias envíen sus mensajeros a la reunión de la Convención Nacional Bautista de México. Esta se efectúa en la Primera Iglesia Bautista de México popularmente conocida como la Iglesia de Mina y Héroes.

Dr. David L. Montemayor

Departamento de Historia de la C.N.B.M., A.R.

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